Mune a ti. Llueve sobre mi carne antes de que las sombras me devoren. Destruye mi carne nítida y sorbe los jugos intangibles de mi vida Cuántos poemas habrán muerto entre tus labios para que ahora pueda escribirte yo este.
El verso se me queda entre los dientes. Las uñas me ayudan a arrancarlo de las muelas y lo aplasto y degusto y me siento vivo, de momento. Deshago su carne con la lengua igual que tu clítoris cuando tu pelvis lo pide. Navego entre la euforia y la depresión mientras los filtros de mi cerebro se desgastan y llenan de tus polvos.
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